sábado 17 de mayo de 2008

Mens sana in corpore in sepulto

Para estar en forma, no hace falta que practiques
deportes de élite, como el hockey sobre hielo...


Best of Hockey (Remi Gaillard)


O de alto riesgo, como el rodeo


Rodeo (Remi Gaillard)


La ciudad te ofrece múltiples posibilidades
de hacer ejercicio


Si además le pones un poco de buen rollito...


Ascenseur Reggae (Remi Gaillard)


Podrás disfrutar de una vida tranquila, sin sobresaltos


miércoles 7 de mayo de 2008

Obsesión

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Abro los ojos .... ¡No puedo creer lo que veo!

El jardín está lleno de vaginas. Creo que vivo obsesionado.

Me imagino una interminable fila de chicas ante mí, esperando que las desnude con un "clic" de mi ratón.

Necesito distraerme, apartar de mí estas obsesiones.

Quizás ... ¿Un viaje en globo?

Tal vez lo mejor será darme una vuelta por el ártico, para enfriar la libido.





domingo 4 de mayo de 2008

Y sin embargo, tan solos

“Comunicarse es alcanzar la humanidad del otro y abrirle el acceso a nuestra propia humanidad. Es ampliar la mirada sobre nuestras experiencias, ofrecernos mutuamente diferentes perspectivas sobre nuestras historias y sobre nuestra condición común. La condición humana. La comunicación es impensable sin el prójimo, el semejante. Y, considerándola así, hasta podríamos decir que la comunicación es amor”. Sergio Sinay

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La necesidad de comunicarnos es evidencia clara de la diversidad que nos define como humanos. No hay dos personas iguales, no hay dos experiencias idénticas. En la vinculación de estas diferencias nos reconocemos. Es el otro, el semejante, su mirada y su presencia quien garantiza nuestra identidad. Tenemos nombres para ser llamados, nombrados (incluso insultados), entre otros, por otros.

¿Millones de teléfonos móviles y de cuentas de correo electrónico son testimonio, entonces, de un mundo más comunicado? La respuesta pide que quitemos la vista de las cifras y estadísticas para posarla en las personas. Podremos ver parejas (están ahí, en cualquier restaurante) que se pasan el almuerzo con uno de ellos aferrado a su teléfono, en una o en varias conversaciones en serie. No cruzan palabra entre sí. No se miran. Veríamos familias que, en apariencia, comparten una actividad, en donde uno o más de sus componentes están de cuerpo presente, pero ausentes desde lo vincular. Se los ve rehenes de su teléfono.

En aeropuertos, salas de espera, supermercados, centros comerciales (esos sitios que el antropólogo francés Marc Augé denominó “no lugares”), nos encontraremos con seres mudos, sin contacto entre sí, con sus miradas absortas en las pantallas o perdidas en el vacío mientras sus orejas (que no oídos) están pegadas a un auricular. En las calles veremos amigos, matrimonios, padres e hijos, que caminan como si anduvieran por raíles paralelos, mientras hablan, tecnología mediante, con alguien que no está allí.

El teléfono móvil, el correo electrónico y toda la parafernalia comunicante de nuestra era, tienen la virtud de abreviar los tiempos y hacer desaparecer los espacios que nos separan de otros. Son medios para salvar distancias con diferentes propósitos (afectivos, médicos, económicos, comerciales, científicos, deportivos, informativos, etc.). El problema con los medios de cualquier tipo surge cuando se convierten en fines. Quizá sea el tiempo de preguntarse, si estos medios de comunicación no se han convertido en fines en sí mismos. Poco a poco, se desplaza la cualidad del servicio y aparece la de símbolo de identidad. Sin teléfono móvil, sin cuenta de correo electrónico, se corre el riesgo de empezar a quedar afuera de ciertos vínculos y actividades.

La comunicación ya no es lo importante, sino el objeto, el aparato, el artilugio. El medio es el fin. De hecho el uso del móvil en ciertos lugares donde se necesita silencio, sólo interrumpe la comunicación de los demás, la del prójimo. Muchas conversaciones y mensajes de texto por teléfono, mucho chateo, no son más que intercambios onomatopéyicos, deformaciones y empobrecimiento del idioma, simples ejercicios destinados no al receptor, sino a hacer ostensible algo ante quienes están alrededor. El 90 por ciento de los mensajes de correo electrónico, son correo basura (spam).

La comunicación en sí importa cada vez menos. Ya no se trata de alcanzar al otro en un lazo esencial que nos recuerda nuestro vínculo, nuestra calidad de semejantes. Lo que cuenta es la apariencia: Aparentar que se está comunicado. Aún cuando para reflexionar, para registrar el propio mundo interior, para transitar ciertos procesos (de duelo, de creación, de gestación, de búsqueda espiritual, de crecimiento) la soledad sea parte necesaria del itinerario. Hay que aparentar que se está ocupado y contactado, que se pertenece al universo virtual de los conectados. ¿Estamos de verdad vinculados, en un sentido trascendente, los habitantes de este planeta? ¿O por el contrario cada vez hay más gente conectada y menos personas comunicadas? ¿Asistimos a un crecimiento metastático de la conexión y a un empobrecimiento dramático de la comunicación?

Mientras más mensajes cruzan el espacio, menos contactos ciertos, con significado y compromiso, parece haber entre las personas. De esto da fe una cierta angustia existencial, una creciente pregunta por el sentido real de la existencia que se escucha en cuanto se establecen conversaciones verdaderas, sostenidas, ni efímeras ni virtuales. En cuanto mantengamos con un amigo una charla con tiempo y sin teléfonos que nos interrumpan, aparecerán los temas postergados, las necesidades desoídas del alma. Deberíamos de realizar esta reconfortante experiencia más a menudo.

Vivimos una era de contactos virtuales y soledades reales. Quizá debamos volver a las herramientas de enlace imperecederas y esenciales, aquellas que siempre, han estado en nosotros. La mirada, la palabra, la presencia, la escucha receptiva. Quizá una comunicación de este tipo resulte lenta y hasta precaria para quienes sustituyen el contacto por la conexión. Y tendrán razón. La verdadera comunicación entre las personas requiere tiempo, constancia, dedicación. Es un arte y, como todas las artes, necesita de un proceso sutil. Su resultado es el encuentro, la comunión. De lo contrario, podremos estar muy conectados (a la red, a este aparato, al otro artilugio) y, sin embargo, muy solos.

sábado 3 de mayo de 2008

El milagro de ser Madre







Arte:

miércoles 30 de abril de 2008

Sexo, Harley's y Rock and Roll

“Tú y yo haremos el amor diariamente. En otras palabras, los lunes, los martes y los miércoles, haremos el amor invariablemente...Los jueves, los viernes y los sábados, haremos el amor igualmente...Por último los domingos, haremos el amor religiosamente .Haremos el amor compulsivamente. Lo haremos deliberadamente. Lo haremos espontáneamente.
O bien haremos el amor por compatibilidad de caracteres, por favor, por supuesto, por teléfono, de primera intención y en última instancia, por no dejar y por si acaso, como primera medida y como último recurso.
Haremos también el amor por ósmosis y por simbiosis: a eso le llamaremos hacer el amor científicamente. Pero también haremos el amor yo a ti y tú a mí: es decir, recíprocamente. Y cuando tú te quedes a la mitad de un orgasmo y yo, con el miembro convertido en un músculo fláccido no pueda llenarte, entonces haremos el amor lastimosamente.

Lo cual no tiene nada que ver con las veces en que yo me imagino que no voy a poder, y no podré, y tu pensarás que no vas a sentir, y no sentirás, o bien estaremos tan cansados y tan preocupados que ninguno de los dos alcanzará el orgasmo. Diremos, entonces, que hemos hecho el amor aproximadamente.
Muchas veces haremos el amor contra natura, a favor de natura, ignorando a natura. O de noche con la luz encendida, o de día con los ojos cerrados. O con el cuerpo limpio y la conciencia sucia. O viceversa. Contentos, felices, dolientes, amargados. Con remordimientos y sin sentido. Con sueño y con frío. Y cuando seamos conscientes de lo absurdo de la vida, y de que un día nos olvidaremos el uno del otro, entonces haremos el amor inútilmente.
Para envidia de nuestros amigos y enemigos, haremos el amor ilimitadamente, magistralmente, legendariamente. Para honra de nuestra familia, haremos el amor moralmente. Para escándalo de la sociedad, haremos el amor ilegalmente.
Para alegría de los psiquiatras, haremos el amor sintomáticamente. Y, sobre todo, haremos el amor físicamente.
También lo haremos de pie y cantando, de rodillas y rezando, acostados y soñando. Y sobre todo, y por simple razón de que yo lo quiera así y tú también, haremos el amor voluntariamente”.
Fragmento adaptado del Paniluro

Born to Harley-Davidson - Publicis

lunes 28 de abril de 2008

Cosechando vientos

A principios de los 80, algunos hijos de emigrantes españoles en Alemania, ante el enorme potencial tecnológico que representaban las nuevas tendencias, orientamos nuestra carrera profesional hacia el campo de las energías renovables. Por aquél entonces, muchos jóvenes alemanes pertenecientes a organizaciones ecologistas, comenzaban a plantear la necesidad urgente de cambiar el modelo energético basado en los combustibles fósiles -carbón, petróleo y gas natural- porque el medio ambiente lo acabaría pagando caro.

En la actualidad, Alemania es el país líder del mundo en energía eólica (con 22.622 MW instalados a 01/01/08). Un tercio de la energía eólica del mundo se está generando en este país. El crecimiento medio anual del mercado europeo de la energía eólica es de un 35%. Además Europa aporta el 75% de la energía eólica mundial, con Alemania y España como países líderes. El mercado eólico ha ayudado a generar en la Unión Europea (UE) más de 70.000 puestos de trabajo.

Desde hace unos años, los parques eólicos se han hecho familiares en muchas zonas de España. En menos de dos décadas, el desarrollo tecnológico experimentado por la energía eólica ha sido de tal calibre que esta fuente está preparada para implantarse de forma importante y producir electricidad sirviéndose de la fuerza del viento. Es energía limpia para los nuevos tiempos, dicen los que esperaban su despegue. Pero ese despegue ha sido recibido con cierto pavor por la gente que ve en la eólica un cúmulo de males. Son, en general, personas con inquietudes por la conservación de la naturaleza. Ecologistas con otra visión de la ecología, que claman para que las aspas de los molinos no acaben ni con las aves ni con los paisajes que todos interiorizamos como algo propio.

Ésta es, en síntesis, la mezcla ideológica que gira en torno a la energía eólica. Y en medio, ayuntamientos, vecinos, fabricantes, profesionales, promotores, agricultores, propietarios de tierras, montañeros, conservacionistas, ecologistas de distinto pelo. Un mundo lleno de contrastes en el que no faltan despistados que a estas alturas todavía creen que los aerogeneradores emiten radiactividad.

Montaje de un generador eólico


No todos los vientos son aprovechables

sábado 26 de abril de 2008

Hasta siempre, "Nano"

Adiós Nano.jpg

Mi perro era corriente,
pero dejaba un corazón por huella.
Mi perro no envidiaba ni mordía,
pero tenía un girasol por cola
y en la paz de sus orejas largas
dos lenguas de sosiego.

Ay, en esta triste tristeza en que me hundo,
la muerte de mi perro sin palabras
me duele más que la del perro
que habla,
y extorsiona,
y discrimina.

Mi perro fue en su tiempo de ladridos
mi amigo más amigo.
Ladrándole a la muerte,
como antes a la luna y al silencio,
mi perro abandonó la casa de su cuerpo.


martes 22 de abril de 2008

Avería







domingo 20 de abril de 2008

Noche de Tequila


Tequila.jpg


sábado 19 de abril de 2008

Conjunción estelar